
Independiente supero a Racing por 1 a 0 en el primer duelo de barrio en el Libertadores de América. El Rojo no pierde desde hace diez partidos, el mismo en el que le sacó una diferencia de 21 partidos en el historial a su eterno rival. Porque en igualdad de condiciones atropelló a un equipo desnutrido de puntos, cegado por la necesidad de sumar y el miedo a no hacer papelones. A eso pareció jugar Racing en el primer tiempo. A sufrir lo menos posible, pero con un puñado de ideas para sorprender, que se le agotaron a los pocos segundos. Claudio Yacob tuvo dos chances que despertaron a Gabbarini y compañía. Pese a la apatía, no parecía salirle tan mal al equipo de Russo el concepto vertido en ese primer tiempo. Porque Independiente pasaba en contadas ocasiones a la defensa de la Academia, que tiene a un Ayala que todavía no es el todos conocimos en la Selección. Encima, las que traspasaban la línea y llegaban al área, a los pies de Andrés Silvera, terminaban lejos por la desviada puntería del goleador. Pero de tanto ir, el Rojo iba a tener su premio a poco del final de esa primera etapa. A los 41, Darío Gandín peleó una pelota en el área con Lucas Aveldaño y en su intento por sacar el peligro, apareció Braian Lluy, que tocó la pelota con la cabeza y la terminó acomodando con su mano. Penal. Falta bien sancionada por Néstor Pittana, que había deseado pasar desapercibido en el clásico, pero que no lo hizo, no por sus errores, sino por impartir justicia y pitar en jugadas clave. Gandín no dudó y con su gol desmoronó a una Academia que intentó reaccionar con el puñal clavado en el estómago, pero que no tuvo tiempo en la agonizante primera parte. La justa victoria del primer tiempo pudo sostenerla el Rojo en los primeros minutos de la segunda. Pero desafiando a la lógica, el desarrollo del partido cambió a favor de Racing cuando Pittana expulsó a Gabriel Hauche, delantero de la Academia. Tras la plancha del ex Argentinos a Walter Acevedo, Russo tuvo que cambiar y con Claudio Bieler y Damián Steinert en cancha, pudo salir del letargo de la primera hora de partido. Independiente se relajó y los hombres que habían marcado la diferencia en el primer tiempo desaparecieron. Lo tuvo Bieler. Probó Pablo Lugüercio. Cabeceó Matías Cahais. Pero la cola del Diablo desvió siempre la pelota para que no entrara en el arco del Rojo en su primer clásico en su nueva-vieja casa. La suerte no acompañó al mal juego de Racing. Sí lo hizo su gente, pero con eso no alcanza, sino las vitrinas tendrían algunos estantes más. Sobre el final, Patricio Rodríguez vio la roja por una doble amonestación y Jorge de Olivera fue a cabecear un centro que terminó corto.
Informe: Federico Cardarelli
Informe: Federico Cardarelli

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