
Huracán supo aguantar cuando el panorama lucía complicado y luego gozó de dos minutos de inspiración para finalmente tomarse revancha de Vélez. Fue 3 a 2 la victoria en Parque Patricios para el equipo de Rivoira, que así obtuvo algo de aire en la lucha por engrosar su promedio. El primer tiempo fue de un buen nivel técnico y con varias situaciones de gol para los dos equipos. Huracán tuvo un mayor protagonismo con la pelota en el comienzo, pero Vélez cubrió mejor los espacios y contó con las más claras. A los 6 minutos, Emiliano Papa ejecutó un córner, el balón le quedó a Zárate y su remate se fue arriba. Pero un minuto más tarde pudo anotar Huracán, cuando Pablo Jérez mandó un centro, chocaron el arquero Barovero y Díaz y la pelota le quedó a Balvorín, quien remató desviado. Enseguida, volvió a avisar Vélez. Velázquez recibió un pase largo de Razzotti y solo ante Gastón Monzón la tiró afuera. El partido se siguió jugando a gran ritmo y cerca del final, cuando parecía que no se rompía el cero, apareció Rolando Zarate y anotó el primero, al capitalizar un violento zurdazo de Velázquez que pegó en el travesaño. En el segundo tiempo, a los 4 minutos, Huracán llegó al empate por intermedio de un penal convertido por Balvorín concretó el empate con un remate potente al medio arco. Los problemas que había tenido Huracán ya empezaban a asomarse del lado de Vélez. Y sobre los 15 minutos se fue expulsado Velázquez por simular un penal. De todos modos, la visita fue muy superior pero no lo estableció en el marcador, ya que Zárate y el Burrito Martínez dilapidaron claras situaciones. Vélez pueda dar fe de que cuando no se acierta en el arco de enfrente se termina pagando en el propio. Porque, en un contraataque, Gastón Díaz cometió una torpeza y derribó a Laurito dentro del área. Furchi no dudó y sancionó otra vez penal y Toranzo no perdonó. Todavía groggy por el golpe de Toranzo, Vélez se quedó y permitió que Huracán lo encierre en su propio campo. Y dos minutos después Laurito conquistó el 3 a 1. Había olor a partido liquidado. Pero con mucho amor propio Vélez llegó al descuento a tres del final, por intermedio de Silva y le puso pimienta a la definición. Fue como pudo, sin demasiadas ideas e inquietó a Monzón. Hasta que Moralez recibió la roja por un inexistente golpe a Toranzo. Ahí se apagó la ilusión del Fortín y el delirio de la gente de Huracán, que se quita la espina que le quedó clavada tras la derrota en aquella recordada final del Clausura 2009.
Informe: Federico Cardarelli
Informe: Federico Cardarelli

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