Parecía una prueba sumamente complicada para este poco entrenado Barcelona en el comienzo de la temporada, pero de la mano de Lionel Messi resolvió todo en un parpadeo y se adjudicó la Supercopa española frente a Sevilla, en el Camp Nou. Fue un claro 4 a 0 (1 a 3 en la ida), con tres gritos de la Pulga y el lirismo que siempre despliegan los Blaugranas. El entrenador Pep Guardiola mandó a la cancha desde el inicio a los campeones del mundo Xavi Hernández, Piqué, Busquets, Víctor Valdés y Pedro, y se guardó para el segundo tiempo a Andrés Iniesta y a David Villa, quien debutó frente a su gente. El local, que se juntó tarde y realizó una agotadora gira por Asia, fue muy superior y se impuso sin despeinarse. A los 13, cuando se estaban acomodando y no pasaba demasiado más allá del abrumador control de pelota de Barcelona, Pedro encaró por el sector derecho, se sacó a tres rivales, remató hacia el punto del penal y la pelota se desvió en Konko para el 1 a 0. Era todo por abajo, ya que el sueco Ibrahimovic, el único atacante de altura, no salió del banco de suplentes. A los 24, Xavi puso una asistencia simplemente fantástica y el 10, tras un quiebre de cintura, definió por debajo de Palop. Y a los 43, luego de un pase al área chica de Alves, la clavó arriba de derecha. El complemento estuvo realmente de más y sólo sirvió para que el dueño de casa redondeara otra goleada para su colección. Iniesta casi anota un golazo tras una doble pared con Messi y Villa estuvo cerca con un derechazo que controló el arquero visitante. Sobre la hora, el ex Valencia la metió en profundidad para el Cerebro y este la puso adentro para el rosarino, que sólo la empujo.
Informe: Federico Cardarelli
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