
El Vélez de estos tiempos parece estar más listo para todo lo que sea competencia internacional que para el torneo local. Ricardo Gareca sabía que ante Tigre se jugaba puntos importantes para conseguir una de las plazas para la Sudamericana, pero preservó a los titulares para la prioridad: el partido del martes ante Las Chivas, en Guadalajara, por la Libertadores. Y en un encuentro en el que no jugó bien e incluso fue un poco menos que su rival hasta los 15 minutos del segundo tiempo, Vélez se quedó con una victoria agónica sólo por una cuestión de actitud. Porque su técnico apostó a ganarlo con los cambios y Rolando Zárate apareció en el tercero de los cuatro minutos de descuento para meter el frentazo triunfal. ¿Tigre? Sufrió su tercera caída consecutiva, una nueva preocupación para un equipo que arrancará la próxima temporada con un flaco promedio. En el fútbol es interminable la discusión acerca de si un equipo es más o menos ofensivo según la cantidad de delanteros que ponga en cancha. Y se puede aceptar que la potencia ofensiva de un conjunto no es directamente proporcional al número de delanteros que estén entre los once. Pero también es cierto que cuando los dos equipos tienen un solo punta, como ocurrió anoche en Liniers, y además los dos defienden con línea de cuatro, las probabilidades de que se generen muchas situaciones de desequilibrio son más bien menores. Eso, al cabo, fue lo que ocurrió durante aquel aburrido primer tiempo. El desarrollo fue trabado, friccionado, carente de claridad. Y los arcos les quedaron demasiado lejos a los dos. Tigre pareció un poco más decidido, acaso porque tenía más experiencia en cancha. El plan de Ricardo Caruso Lombardi fue quitarle la pelota a Vélez. El problema fue que Tigre no supo qué hacer cuando tuvo el balón. El pibe Rubén Botta generó algunos espacios y desequilibrios por el sector izquierdo, pero le faltó compañía. Tigre llegó dos veces con riesgo. A los 12, Luna quedó mano a mano con Barovero, pero se demoró demasiado y Emanuel Olivera se la quitó dentro del área. Y, a los 43, Fontanello casi convierte de cabeza. Ante la falta de abastecimiento, Zárate debía retroceder para encontrarse con Leandro Velázquez, la figura, especialmente por su aporte ofensivo en el segundo tiempo. Y el Roly terminó haciendo de asistidor más de una vez. Gareca pareció tomar nota de la soledad de Zárate y en el arranque del segundo tiempo lo puso a Jonathan Cristaldo. Sin embargo, Tigre era un poco más y Fondacaro reventó el ángulo derecho con un bombazo. Pero Vélez respondió en dos ocasiones que demandaron buenas intervenciones de Pablo Islas. La expulsión de Arruabarrena, a los 30, marcó un quiebre. Vélez se le fue encima y sin mucha claridad le rodeó la manzana. Caruso sacó a Luna para mantener el 0 a 0 y Gareca le contestó mandando a la cancha a Matías Conti (delantero) por Lima (defensor). Esa ambición fue la que llevó a Vélez a un triunfo por el que no hizo más que su rival. Tigre lleva tres derrotas consecutivas.
Informe: Federico Cardarelli
Informe: Federico Cardarelli

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