miércoles, 7 de abril de 2010

Banfield superó a San Lorenzo y quiere dar pelea


Banfield superó a San Lorenzo por 2 a 0. Banfield, es un equipo en serio. Un señor equipo. Sólido atrás, para contener esas ganas que mostró San Lorenzo en el primer tiempo, y efectivo adelante, donde consiguió marcar la diferencia en la primera pelota parada que tuvo a su favor. El córner desde la derecha fue ejecutado por Walter Erviti y en el corazón del área, Roberto Battión se elevó por encima de la endeble marca de Salvador Reynoso para clavar la pelota contra un rincón de Pablo Migliore. Hay algunos detalles que pueden servir para explicar este flojísimo momento de San Lorenzo. Es confuso el presente de Pablo Pintos. Sus acciones como lateral ya no cotizan en ninguna bolsa. Y su proyección es un viaje de ida, nunca de vuelta. Siempre queda mal parado. Anoche, Sebastián Méndez decidió que jugará de volante por la derecha. Y además de las ventajas que entregó el uruguayo por ese andarivel, sufrió por la falta de oficio de Sebastián Luna, el equipo de Boedo parece un equipo sin salida y quedó demostrado que el problema principal no era Simeone. Luna cometió un penal infantil sobre Rubén Ramírez, más allá de que el delantero estaba un pasito en offside, posición que no advirtió el juez asistente, Norberto Moyano. Y el santafesino terminó con la sequía desde los doce pasos. Con un remate potente y rasante logró vencer a Migliore. En ese esquema clásico al que apostó Méndez, el 4-3-1-2, sólo Romagnoli se sintió cómodo por el hecho de volver a su natural posición de enganche, esa que poco y nada pudo experimentar bajo la conducción de Diego Simeone. Y el Pipi intentó con alguna gambeta. Sin embargo, no tuvo socios para la aventura. Porque Alejandro Gómez no desequilibró nunca y Romeo volvió a tener otra noche de sombras. El Papu se mostró movedizo, rápido, pero sus avances se frustraban cada vez que buscaba desbordar. Y Bernie se transformó en un goleador del pasado: hace siete partidos que no logra dejar su marca en la red.En el segundo tiempo, Banfield reguló el ritmo. Bajo la suela de Erviti durmió la pelota y dejó correr a San Lorenzo, que nunca pudo encontrar el eje del juego. Desde la platea, Méndez cambió para no cambiar nada. Primero, incluyó a Juan Manuel Torres por Reynoso, más tarde, a Fabián Bordagaray por Romeo y luego, a Rusculleda por Aureliano Torres. Sin alterar su dibujo, apenas modificó los intérpretes. Y el funcionamiento continuó siendo deficiente, carente de profundidad y sin riesgo para Lucchetti. Incluso, Banfield estuvo cerca del tercero, cuando el uruguayo Cardaccio inventó un derechazo que tapó Migliore. Pero no lo quiso golear. Se apiadó de Méndez en este debut olvidable.
Informe: Federico Cardarelli

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