lunes, 29 de marzo de 2010

River cayó frente a Argentinos y se fue insultado por sus hinchas


River empezó a vivir su propio infierno. Después de la derrota en el Superclásico, ayer lo volvieron a poner de rodillas, y en un Monumental que lo despidió con silbidos y cantos de descontento. Argentinos se aprovechó de todas sus urgencias y sus traumas, y se llevó una victoria que lo dejó a cinco expectantes puntos del líder Independiente. Envuelto en su propio calvario, River ve cómo su promedio se desinfla cada vez más y la preocupación de su gente de cara a la próxima temporada no deja de crecer. El Monumental fue una olla a presión, con un River en días difíciles y un Argentinos que llegó mucho más sereno y se lo hizo notar al local. En el primer tiempo, River jugó de un modo aceptable hasta el primer cuarto de hora. Aparentaba estar ordenado, Paulo Ferrari trataba de proyectarse por la derecha y el juvenil Roberto Pereyra era una luz de esperanza con su gambeta en velocidad por la banda izquierda. Sin embargo, el que llegó por primera vez, a los 15, fue Argentinos. Facundo Coria encabezó un contragolpe, tocó para Ismael Sosa y el ex Independiente abrió hacia la derecha para Juan Mercier, quien sacó un derechazo bajo y cruzado que se perdió apenas afuera. A partir de esa jugada, casi todo fue de Argentinos. River se repitió en arrestos individuales que no lo condujeron a ninguna parte. Cómodo y aplomado, Argentinos supo jugar con inteligencia y con su fútbol bien hilvanado se puso en ventaja a los 20. José Luis Calderón habilitó a Sosa sin que Alexis Ferrero le bloqueara el ángulo de pase. Y Sosa aprovechó que Gustavo Cabral no llegó a cruzarlo, y que Juan Manuel Díaz no estaba donde debía para convertir con otro disparo cruzado. River no tenía espíritu ni reacción, y lo peor es que no le faltaban huevos, como pedía la tribuna, sino juego. El asistente Claudio Rouco lo salvó de sufrir el 2 a 0 en contra cuando levantó la bandera por una posición adelantada inexistente de Sosa, quien la empujó lícitamente al gol tras un centro de Gustavo Oberman, a los 42. A falta de un nivel convincente de juego, River se mordió los labios y fue. Hubo un penal de Santiago Gentiletti a Díaz ignorado por Diego Abal. Después, River lo tuvo con una entrada fallida del ingresado Mauro Rosales, con dos cabezazos de Funes Mori y con un tiro de Affranchino. Al final, con River lanzado al ataque, Argentinos pudo haber aumentado de contra.
Informe: Federico Cardarelli

No hay comentarios: