
Federico Higuaín fue la figura de la noche. Justo cuando Atlético Tucumán ponía ese punto en el bolso para emprender el regreso, el final tenía guardada una emoción fuerte en Mendoza. Esa que pareció alejarse por un juego opaco y por la falta de astucia, pero que asomó a tiempo porque nunca renunció a la búsqueda. De entrada, el gol había ofrecido la pausa necesaria para el equipo de Omar Asad. Jairo Castillo se había mudado unos metros atrás, a la zona de elaboración y desde ese lugar, en sociedad con David Ramírez, comenzaba a generar el fútbol que lo había llevado hasta la punta de la tabla. Con Federico Higuaín en pleno romance con el gol, con migajas de esa autoridad, finalizó el primer tiempo siendo un ganador indiscutible. Porque Atlético Tucumán llegó hasta Mendoza, en el debut de Mario Gómez como entrenador, en busca de un punto que le permita empezar un nuevo ciclo, al menos, con una mueca de ilusión. Pese a esa chance concreta de Sebastián Longo -le pifió dentro del área luego de un centro de Emanuel Gigliotti- y esa aventura en un tiro libre que intentó sorprender a Nelson Ibáñez, el visitante no mostró potencial para inquietar más allá de algunas intenciones aisladas. Un remate, a la salida de un tiro libre de Sebastián Martínez pudo ser el segundo de Godoy Cruz. Un remate apenas desviado de Carlos Sánchez también pudo estirar la diferencia, en ese momento, justificada. Sin embargo, de a poco y sin demasiados argumentos, Atlético se le animó. Y fue. Con algo de vergüenza, con orden y urgencias lógicas, se encontró con el empate luego de un remate de Claudio Sarría que Ibáñez no pudo retener -un rebote corto- y Javier Páez aprovechó para tocar a la red. El escenario se planteó de otra manera. Porque a este Godoy Cruz no tan lúcido lo invadió una suerte de desesperación y, del otro lado, los de Gómez se empezaron a aferrar a la igualdad. El trámite se hizo intenso, tan es así que Deivis Barone se fue expulsado tras un patadón a Carlos Sánchez. Otra vez, como frente a Newell's el equipo de Asad tenía la posibilidad de marcar diferencias con un jugador más. Sin embargo, otra vez, pecó de ingenuo. Al igual que Nicolás Olmedo en Rosario, ahora fue Sergio Sánchez el que emparejó la cantidad de jugadores en cancha. Así las cosas, todo siguió igual. Con un local que no supo acomodarse al partido, pese a las arremetidas voluntariosas pero sin criterio. Nublado en su camino hasta el arco de Lucas Ischuk, los de Asad intentaron de todas formas generar algo de riesgo como para apostar a ese gol salvador de una noche regular. Pero, en esas insinuaciones, nunca pudo estar cerca como sí lo había conseguido en la primera parte. Hasta ese final, el de un grito sostenido por todo un estadio. El de Higuaín, que le permite recuperar la punta -al menos hasta que esta tarde Independiente visite a Chacarita en La Paternal-, que le permite sumar 18 puntos y así, en apenas nueve fechas, superar la marca de todo un Apertura (16), en definitiva, que le permite soñar con esos sueños grandes en los que se codea con los protagonistas. Godoy Cruz, anda ahí, bien alto.
Informe: Federico Cardarelli
Informe: Federico Cardarelli

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